Friday, May 3, 2013

Crítica de Top of the Lake | La Casa de los Horrores - Críticas de cine


Top of the Lake

La barrera entre ficción cinematográfica y ficción televisiva va paulatinamente despareciendo ante la ambición de la pequeña pantalla por presentar un espectáculo a la altura. Los nombres que consiguen hacerse un hueco en dramas serializados saltan a la gran pantalla convertidos en un prometedor rey Midas para las productoras, esta clase de saltos entre terrenos también funciona a la inversa. Muchos de los autores que en su día triunfaron (o triunfan) en el mundo del cine ven en la televisión un mercado en alza mucho menos exigente en cuestión de números. Sólo hace falta fijarse en la última obra de Steven Soderbergh, Behind the Candelabra, una miniserie de HBO que se ha colocado entre las seleccionadas por el Festival de Cannes. Menos suerte, en cuestión de premios, ha cosechado el salto televisivo de Jane Campion. La neozelandesa presentó en Sundance una sesión continua con las siete entregas que componen su Top of the Lake.

Siguiendo la estela del boom de los dramas policíacos nórdicos, Campion nos sitúa de nuevo en su amada tierra natal (Nueva Zelanda) para un drama social muy nativo y primitivo. Cuando una niña de doce años aparece en un avanzado estado de gestación, la policía acude a una especialista en casos infantiles que casualmente se encuentra en la zona cuidando a su madre enferma de cáncer. Elisabeth Moss (Mad Men) interpreta a la agente Robin Griffin que no sólo luchará con el hermetismo de la pequeña Tui sino con el machismo laboral y del espectacular enclave geográfico en general. La investigación de la posterior desaparición de la niña tensará el estado anímico de los protagonistas al máximo. Y desde este punto la serie empieza a tornarse personal y por lo tanto incomprendida.


Jane Campion no tarda en apropiarse de la historia (a cuatro manos junto a Gerard Lee) y comienza un acoso y derribo a ciertos personajes en pro del feminismo. No debemos confundirlo con un panfleto sensacionalista a favor de la mujer, ya que ese microuniverso de menopáusicas encabezado por una mística Holly Hunter, deja pasajes de humillación y cierta parodia muy interesantes. El feminismo de Campion se arrastra por el suelo, coquetea con la telenovela y desnuda las inseguridades para resurgir como una belleza magullada.





El protagonismo se raparte a tres bandas entre Robin, su investigación y sus dramas personales; la peculiar familia de Tui encabezada por Peter Mullan (The Fear); y el retiro de mujeres asentado en Paradise. El equilibrio entre las tres partes termina decantándose por la primera y perjudicando bastante a las últimas. Se echa de menos mayor sentido a todo lo que rodea a ese grupo de mujeres desesperadas. Su formato no encaja del todo en el mundo de la televisión. Tomarse su primer episodio como un piloto es un grave error. Top of the Lake es una historia construida y separada por cuestiones técnicas. Es un maratón cuando la serie se disfruta en su totalidad. Pequeño suspenso para Campion por no saber adaptarse al medio.

Desde su inicio la serie conquista con un cuidado aspecto lleno de panorámicas y rostros recortados por paisajes salvajes. Una carta de amor a la naturaleza rebelde de Nueva Zelanda y su lucha por la identidad propia. Resulta curiosa la imagen casi tribal que se da de sus habitantes. En muchas ocasiones nos encontramos con los homónimos kiwis de las familias rednecks de la América profunda. Rebeldía bien llevada que deja un resumir de inquietud y locura que nunca ensucia la serenidad del conjunto.


La resolución del caso rompe con el misterio una vez más en favor de la identidad de su creadora. Evitando caer en recursos fáciles, el final es un cúmulo de tensiones y casualidades bastante abrupto. Justamente es el episodio anterior a la resolución el que pone a pleno rendimiento la máquina y muestra una de las mejores caras de la serie. Calma mal administrada es probablemente el mejor resumen para un final correcto. Quizás todo este clímax sea sólo el cebo para una sorpresa final que resulta efectiva por sus formas pero no por su contenido. Una trampa anunciada que sólo se salva por su buena ejecución. Bastante fangoso el terreno en el que se mueve en sus últimos acordes.


Top of the Lake



Aun con todo, Top of the Lake es calidad. Calidad detrás de las cámaras y frente a ellas (Moss no tiene ningún problema para despojarse de Peggy Olson y entregarse a la vorágine que supone Robin). Problema común en el subgénero de “las chicas muertas/desaparecidas”, acostumbramos a dar demasiada importancia a la resolución y olvidar el camino hasta ella. En su favor diré que por primera vez no vemos una investigación tramposa y con mil sospechosos corruptos. Sobriedad con ramalazos de locura para una muy recomendable presentación de Jane Campion en la pequeña pantalla.

Por Iñaki Arriaga (SavemeBarry)




Source:


http://www.lacasadeloshorrores.com/2013/05/critica-de-top-of-lake.html






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